Es inverosímil no arrancar reconociendo lo magnánimo de Jorge Ibargüengoitia para habitar el lenguaje (mexicano) de la manera en que él lo hace. Hay una literalidad superlativa en cada línea, pero también una sátira para describir el contexto mexicano y hablar de política desde una plataforma diría yo, muy viva.
Dentro de las maravillas de sus obras, por ejemplo en "Dos crímenes", casi al principio de la novela te encuentras con esta joya:
“No muy lejos se oía un pleito de gorriones. El cielo azul cobalto de la cuaresma colgaba sobre Muérdago. A nuestra izquierda podían verse las torres color de rosa de la parroquia, las casas de dos pisos y los laureles de la Plaza de Armas. En el resto del campo visual se extendía la ciudad plana, de azoteas, amenizada en trechos por una torre, una cúpula o un fresno aislado. A lo lejos estaban los campos sembrados y al fondo la sierra.”
De acá la palabra "pleito" y "sierra" me parecen exquisitas. Honestas sobre todas las cosas y orgánicas, pero como si no fuera brillante, remata con literatura pura, en una mera y efímera descripción contextual.
Al principio de la obra, en medio de una fiesta que celebraba, llegó Evodio quien tocó la puerta de "el negro" (el protagonista) y pidió asilo en su morada. Sin mucho anhelo franco del negro, accede a darle una noche de espacio a Evodio, cosa que un par de horas más tarde, ya habiéndose ido la gente de la fiesta, y acostado con "la chamuca" (luego se menciona su nombre) dispuesto a entregarle el fulgor y éxtasis a su amada, esta le recrimina diciéndole "nos va a escuchar Evodio".
Cuánto lamentó esa noche darle asilo a aquel tipo. Más aún cuando al día siguiente yéndose a trabajar ambos, recibieron la noticia de que la justicia había tocado a su puerta y entrado a su casa buscándoles, y habiéndose llevado al único que encontraron ahí aún dormido por lo que diría una nota en el periódico más tarde.
La aventura arranca acá particularmente separando "al negro y a la chamuca" por caminos distintos y viéndose envuelto en una completa novela familiar en Muérdago, se cuentan los "Dos crímenes".

Es cíclico y puritano Jorge, recuerda aún dentro de la novela pasajes para introducirte de lleno en sus personajes y visiones:
“Me acordé de la Chamuca, en dos imágenes: primero su cara llorosa, en la ventanilla, cuando el autobús se iba, después su cuerpo desnudo, cuando quitaba la colcha y no quiso hacer el amor por miedo de que nos oyera Evodio. El cenzontle enjaulado que había en el corredor cantó, dieron las cuatro en la parroquia...”
Como suele pasar en las obras de Jorge, hay una narrativa muy satirizada en torno a la política mexicana. La pinta tal cual es, tal cual es México, pero en sus escenas va construyendo un discurso palpable del país, de sus calles, de su gente, del amor y la política.

Sin lugar a dudas es uno de los mejores exponentes; nos da una serie de instrucciones a seguir (sin querer) para entender cómo funciona la política, el lenguaje y la literatura en México, desde un camino muy ameno para poder cruzarle. "Dos crímenes", "Maten al león" y "Las muertas" son ejemplos perfectos de la antropología del absurdo mexicano.
En este absurdo mexicano se retratan, sobre todo, eventos dicotómicos entre el "ser" y el "deber ser". Sabemos muchas veces que las leyes y los procedimientos están ahí, pero el mexicano, a su manera, siempre encuentra la forma de sacarle la vuelta y provecho a dichas ideas. Y lo más increíble de este absurdo mexicano, haciendo contraste con el europeo (como Kafka o Fiódor), es que acá en México, si algo no tiene sentido o dejó de funcionar, nos reímos. No siempre de manera cómica, sino como afirmando que "así son las cosas aquí"; y esa magia, que solo un mexicano sabe reconocer, la retrata magníficamente Jorge a lo largo de su obra.
La brillantez de Jorge radica en que él no "juzga"; se sienta a observar (como si se tratase de un antropólogo), no pone etiquetas éticas ni va recatado de una moralidad superflua. Mira que en "Relámpagos de agosto" retrata cómo un grupo de generales de la Revolución deciden pelearse por un caballo antes que por un ideal. Jaja. Satírica manera de retratarlo. Y haciendo contraste con la era de la hiperproducción de contenido con IA, es justamente en México (lo vemos seguido) donde la realidad es muchas veces más "irreal" que la misma IA, y de eso estoy convencido: al igual que Jorge en toda su obra, es algo que solo ocurre en México.
Notas
